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Historia de las Matemáticas 4. Hacia el infinito y más allá

En mayo de 1831 asistimos al descubrimiento y pérdida de un genio matemático: antes de morir en un duelo combatiendo por su amante, Evariste Galois había trazado un teorema que con el tiempo despejaría los misterios de la simetría. En Alemania, George Cantor descubrió no sólo que el infinito existe, sino que llegó a demostrar que hay dos tipos de infinito. El ordenador revolucionó las matemáticas al permitir realizar cálculos a una velocidad de vértigo ayudando a los matemáticos a contemplar el caos, pero los resultados sin comprender sus procesos siguieron desconcertando a los matemáticos. Muchos sostienen que el placer de las matemáticas se encuentra en la comprensión del problema, no sólo en su correcta solución. En 1900, el matemático alemán David Hilbert enumeró los principales misterios matemáticos sin resolver, trazando así el camino que seguirían las matemáticas durante el siglo XX. 15 de estos 23 problemas ya han sido resueltos parcial o totalmente, aun se sigue trabajando en el resto.

 

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Historia de las matemáticas 3. Las fronteras del espacio

En el siglo XVI, los problemas matemáticos se convirtieron en un espectáculo de masas con grandes premios para los ganadores. En este ambiente tan competitivo, no es de extrañar que los matemáticos guardaran celosamente sus conocimientos y que, en algunos casos, se portaran muy mal. Girolamo Cardano parecía haber resuelto una ecuación cúbica, pero había robado la solución de un matemático rival, Nicolo Tartaglia. Francia comenzó a retar el dominio italiano sobre las matemáticas con Rene Descartes, que unificó el álgebra y la geometría, un paso decisivo que cambiaría el curso de esta disciplina para siempre. Le siguió el prodigioso matemático Pascal, quien con tan sólo 12 años, logró demostrar que los ángulos de un triangulo suman dos ángulos rectos. Más tarde el mismo Pascal inventaría una calculadora mecánica y demostró la existencia del vacío. En Inglaterra, Isaac Newton desarrolló una formula capaz de explicar las órbitas de los planetas, aunque pasaría el resto de su vida embrollado en una disputa con un matemático alemán sobre quién lo había desarrollado primero.

 

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Historia de las matemáticas 2. La sabiduría de oriente

Los Mayas concibieron un calendario increíblemente preciso. Su cálculo del mes lunar varía sólo 0,0004 del valor del día aceptado por los astrónomos actualmente. Alrededor del año 200 a.C., en China, la dinastía Han encargó a los sabios la recopilación de un libro conocido como Los nueve capítulos donde pretendieron recuperar y preservar para siempre las enseñanzas entonces perdidas de los antiguos matemáticos chinos. El texto se destinó a solucionar problemas prácticos del mundo real: cómo dividir terrenos y bienes o cómo calcular obras de construcción. India fue la primera civilización en desarrollar un sistema numérico que incluía un símbolo especial para representar el cero- uno de los mayores hitos en el desarrollo de las matemáticas. Aryabhata [476-550 d.C.] elaboró una fórmula para encontrar el número π que calcula su valor real de forma más precisa que cualquier otro método contemporáneo. En el siglo VII d.C. un nuevo califato se estableció en Bagdad, aspirando a convertirse en el mayor foco intelectual del mundo. Fundaron un nuevo centro de estudios llamado La casa del saber, que se convertiría en el centro de los intentos por aunar todos los conocimientos matemáticos de Grecia, India y Babilonia.

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Historia de las matemáticas 1. El lenguaje del univeso

La medición del tiempo dio origen a los instrumentos matemáticos más antiguos del mundo. En las culturas antiguas, la necesidad de pronosticar las fases de la luna convirtió al calendario lunar en algo especialmente útil para los cazadores. Los antropólogos han descubierto huesos de hasta 37.000 años de antigüedad con 29 incisiones representando los dí­as del mes. Los primeros sistemas matemáticos completos se desarrollaron en Babilonia, Egipto y Grecia. Las matemáticas babilónicas se basaron en un sistema de numeración sexagesimal, de ahí­ que un minuto conste de 60 segundos y que haya 60 minutos en una hora. Los matemáticos babilónicos también demostraron que seguramente conocí­an el teorema de Pitágoras- al menos 1.000 años antes de que naciera el mismo Pitágoras. Los antiguos egipcios utilizaban un método insólito de multiplicación y división, basado en duplicar y dividir varias veces por dos. Para multiplicar cualquier número por otro, sólo necesitaban saber sumar y conocer la tabla del dos. La antigua Grecia nos dio uno de los gigantes de las matemáticas: Pitágoras. El no trató a los números como cualidades abstractas sino como conceptos comparables a los objetos fí­sicos- una de las jugadas conceptuales fundamentales en la historia de las matemáticas.